CIENCIA HOY

Volumen 11 - Nº 66 Diciembre 2001/ Enero 2002

 

En Filipinas las densidades máximas de este caracol se registraron en 1988 con un promedio de 400.000ha de cultivo de arroz infestadas. Actualmente las densidades parecen descender, debido fundamentalmente al manejo integral del problema. En algunas regiones de este país el uso de biocidas por parte de los agricultores es muy importante.

En Vietnam, ingresaron en 1988 algunos especímenes de ampularia para ser cultivados. En principio se pensó, nuevamente, en esta especie como una fuente de proteínas tanto para el hombre como para animales acuáticos (peces y patos). Hasta 1992 fueron muy pocas granjas las que cultivaban ampularias. En este año, dos compañías del sur de Vietnam se vincularon con una taiwanesa a fin de criar estos caracoles y exportarlos a Taiwan. Desde entonces, se ha expandido en forma muy rápida y descontrolada causando graves daños en los cultivos de arroz y de Ipomea aquatica, planta acuática local utilizada también como un importante recurso alimentario.

En Camboya
los agricultores colocaron intencionalmente ampularias en los cultivos a fin de cultivarla como fuente de alimento, tal como se hace con las especies nativas de Pila, desconociendo su carácter devastador de las plantaciones de arroz. En este país no se registraron todavía altas densidades, sin embargo los estudios son muy escasos y se estima que constituirá una plaga importante en los próximos años.

Los gobiernos de diferentes países se vieron en la necesidad de afrontar el problema y buscar medidas para controlar la invasión. Según el grado de infestación y los daños relativos, se implementan diferentes programas de control. Los países involucrados se vieron ante la necesidad de solicitar ayuda a organismos internacionales (tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO) a fin de buscar soluciones al problema.

De esta forma, se desarrollan programas de control integral, que incluyen diferentes aspectos, desde educativos hasta la aplicación de medidas concretas de control.

Pomacea canaliculata en su nativa Sudamérica es integrante del ecosistema natural con enemigos propios dentro de este sistema. No ocurre lo mismo en los ecosistemas invadidos por este caracol o en los ecosistemas nativos alterados por el hombre, donde además de haber encontrado un ambiente propicio para alimentarse y reproducirse, carece de enemigos naturales y de especies comensales y parásitas asociadas. El conjunto de estas características la ubica como una peligrosa especie invasora de difícil control.

En general, la introducción intencional o no de una especie no nativa, trae aparejada potenciales consecuencias en detrimento del ambiente, como por ejemplo:

1.      Al invadir un ecosistema no se halla en equilibrio dinámico con él, por lo tanto, sus poblaciones pueden no tener limitantes, tanto en su reproducción como en su dispersión y distribución geográfica.

2.      Puede actuar como hospedador en ciclos parasitarios propios de la región y de esta forma representar, debido a su abundancia, el papel de amplificador de estos ciclos parasitarios y provocar diferentes disturbios en el ecosistema.

 

Ambos puntos mencionados ocurren actualmente en Asia con la ampularia. En esa región un gusano nematode,Angiostrongylus cantonensis parasita las ratas (otro animal considerado plaga en los campos de arroz) y cuando infesta al hombre produce meningoencefalitis eosinofílica, fatal para los humanos. Pomacea sp. se ha registrado como hospedador intermediario de este nematode y, de esta forma, amplifica las capacidades naturales de este ciclo biológico y sirve de puente entre el parásito y el hombre.

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN Y CONTROL

Del 4 al 6 de agosto de 1998, tuvo lugar en la provincia de Nghe An, Vietnam, una reunión internacional con el objeto de presentar los resultados alcanzados por el proyecto de cooperación técnica de la FAO sobre el manejo integral de la ampularia en la producción de arroz en Vietnam. En esta reunión, en la que uno de los autores fue invitado como especialista en P. canaliculata como hospedador de parásitos, se expusieron y discutieron los resultados de los métodos de control que los países asiáticos están aplicando para combatir y tratar de minimizar los daños causados por esta especie invasora.

Antes de iniciar el proyecto de cooperación de la FAO, en Vietnam se vivía una situación crítica, debido al permanente aumento en el número de hectáreas de arroz invadidas y en el incremento de las densidades de ampularias. Esta situación, semejante a la que vivieron o viven actualmente otros países del sudeste asiático, se acentuó debido a la falta de conocimiento por parte de los agricultores de arroz, sobre el origen, la biología y el potencial daño que ocasiona este caracol. Sumado a esto, en los arrozales es frecuente encontrar a las especies emparentadas con las ampularias, las cuales son utilizadas como alimento por los pobladores; son muy parecidas a Pomacea sp. y no se alimentan de la planta de arroz.

Gracias a la preocupación del gobierno de Vietnam y a través del apoyo de la FAO, se llevaron adelante programas de investigación tendientes a conocer los aspectos biológicos básicos de este molusco en este ‘nuevo’ ambiente. Se estudiaron y evaluaron las posibles medidas para controlar a esta especie y prevenir la invasión de nuevas áreas, a fin de minimizar los daños causados en la producción de arroz.

Una característica morfológica de esta familia de caracoles permite que sus especies sean particularmente resistentes a condiciones adversas del ambiente. Se trata de su condición anfibia: presenta una branquia que le permite respirar en el agua y un pulmón que le permite respirar aire. De esta forma, si bien su medio es el agua dulce, puede sobrevivir largos períodos de desecación.
Se alimenta fundamentalmente de vegetales (aunque puede ser carroñera o depredar sobre otros caracoles). Asimismo, forma parte de numerosas cadenas tróficas. Es el alimento preferido del halcón caracolero (Rosthramus sociabilis) (figuras I y II); es común observar, en las lagunas pampeanas, abundantes conchillas de ampularias en los ‘comederos’ de estas aves. Además, actúa como hospedador (definitivo e intermediario) de numerosas especies parásitas de animales silvestres.


Figura III. P. canaliculata deposita sus huevos en masas de color rosado sobre soportes verticales fuera del agua. (Fotografía G. Darrigran).

Es una especie de sexos separados. Estudios realizados en nuestro país demuestran que tiene una vida de alrededor de tres años y que madura sexualmente cuando su conchilla alcanza aproximadamente 25mm de longitud. La edad de la primera reproducción está regulada por la temperatura del agua que también controla la duración del período reproductivo, que se extiende, en nuestro país, entre octubre y abril.


Las hembras depositan las masas de huevos, que son de color rosado, sobre diferentes soportes verticales (como juncos, postes, piedras, etc.) (figuras III a V) a varios centímetros sobre el nivel del agua. La altura de la postura está en relación con la concentración de humedad adecuada para la maduración de los huevos. Los embriones tardan entre dos y tres semanas en eclosionar. Cuando esto ocurre, los juveniles caen al agua y comienzan su vida libre. 

 


Figura IV. Detallede una puesta reciente de P. canaliculata, de fuerte coloración rosada debido al abundante pigmento vitelínico. (Fotografía MC. Damborenea).


Figura V. A medida que los embriones crecen, van consumiendo el vitelo, hasta alcanzar el desarrollo necesario para eclosionar como pequeños juveniles. Esta figura muestra una puesta vacía luego de la eclosión. (Fotografía G. Darrigran).